En las apps de citas la exposición suele ir en una sola dirección: lo enseñas todo, esperas que la otra persona sea real y lo descubres después. Ohrny convierte la revelación en una decisión que dos personas toman a la vez.
Dentro del chat hay una tarjeta. Cada uno toca «Quiero verte» cuando quiere. No pasa nada hasta que llegan los dos toques. Entonces fotos, edad y distancia aparecen para ambos, en el mismo segundo.
Como la revelación es mutua, nadie va por delante. Nadie tiene tu cara mientras tú solo tienes un alias.